150 AÑOS DE TRADICIÓN. AYER Y HOY FVD.

150 AÑOS DE TRADICIÓN. AYER Y HOY FVD.
FOTO REALIZADA POR GERMAN FOLZ
Evocar y no olvidar a aquellos que nos precedieron, recordar esa es la opción de los hombres sensibles que cursaron en tus aulas glorioso Colegio.
Pasaremos lista a las legiones de exalumnos que pasaron por tus aulas, y si se me permite un poco de humor: "de los buenos tenemos los mejores...y de los no tan buenos también tenemos los mejores"

martes 24 de febrero de 2009

Samuel Gache (1859-1907)

Doctorado en Medicina, se distinguió como un gran Higienista y especialista en Tuberculosis. Presidió el Círculo Médico Argentino. Publicó varias obras y colaboró en varios diarios y revistas del país y extranjero. Fundador de la Liga Argentina contra la Tuberculosis y de la Cruz Roja Argentina, institución de la que fue su primer Secretario.

escribió en 1899 el libro “La Tuberculosis en la República Argentina”. Ya en 1892 patrocinó y obtuvo la sanción de la primera ordenanza sobre profilaxis antituberculosa, correspondiendo a la Argentina el honor de haber sido el primer país que incorporaba a la legislación sanitaria la declaración y desinfección obligatoria en casos de tuberculosis. Falleció a los 46 años.

Por la misma época, diversos autores coincidían respecto a las causas que favorecían el contagio. Gache hacía referencia al papel que desempeñaba la vivienda insalubre, denunciando la existencia de gran cantidad de conventillos e inquilinatos. Nicolás Repetto manifestaba que la enfermedad había crecido paralelamente al industrialismo y estaba asociada a las condiciones de vida de los trabajadores. Por fin Augusto Bunge sostenía que la tuberculosis "es una enfermedad de sujetos débiles" y que "la víctima preferida de la tisis es el obrero, a causa de la miseria".


Orígenes de la Liga Argentina contra la Tuberculosis

Samuel Gache propuso fundarla el 7 de julio de 1899, en una sesión efectuada en el Círculo Médico Argentino, pronunciando una conferencia en la que fundamentaba la feliz iniciativa.

Se comisionó al Dr. Roberto Wernicke para que en una reunión posterior, el 31 de julio de 1899 pudiera expresar sus propósitos par afianzar la iniciativa del Dr. Gache. Dijo entonces que debería estar integrada por personas profanas en el arte de curar en todo lo que se refiriera a la administración y propaganda, dejando solo el asesoramiento científico al cuerpo médico especialmente calificado para ello; el proyecto no pasó de tal en ese entonces.



Finalmente, el 11 de mayo de 1901 se reunieron en el local del Círculo de la Prensa, convocados por el Dr. Emilio Coni, Presidente de la Comisión Internacional de Profilaxis contra la Tuberculosis, los Dres.Samuel Gache, Juan B. Señorans, Diógenes Decoud, Nicolás Repetto y Francisco de Veiga con el fin de organizar definitivamente el Comité Nacional que respondiera a los propósitos de dicha Liga en el territorio de nuestro país tomando por base, dice el Acta, “los trabajos realizados hacía casi dos años por iniciativa del Dr. Samuel Gache y con los invitados a la presente reunión......... debe procederse a nombrar de su seno la mesa directiva y previo cambio de ideas se resuelve por unanimidad dar por constituida definitivamente la Liga Argentina contra la Tuberculosis y organizar su directorio: Presidente: Dr. Samuel Gache, Vicepresidente: Dr. Enrique del Arca, Secretario: Dr. Francisco de Veiga, Vocales: Dr. Emilio Coni, Dr. Enrique Tornú, Dr. Eufemio Uballes, Dr. Juan Señorans, Dr. Diógenes Decoud, Dr. Nicolás Repetto, Dr. Alberto Costa, Dr. Jacinto Alvares, Dr. Eliseo Cantón........”


En 1901 es fundada la Liga Argentina contra la Tuberculosis, cuyo primer presidente fue Samuel Gache, y en la cual tuvieron activa participación Emilio R. Coni y su esposa, Gabriela de Laperrière de Coni. Gracias a la actividad de la Liga, en 1902 la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires promulgó la Ordenanza de Profilaxis General de la Tuberculosis, que establecía medidas destinadas a evitar la propagación de la enfermedad.


La Liga se instaló entonces en dependencias del Departamento Nacional de Higiene, reunió socios que no fueron médicos y recibió un magro subsidio. Se crearon varios Dispensarios; el llamado “Dr. Guillermo Rawson”, se mudó en 1903 para instalarse en Santa Fe 4292, la primera sede de la Liga


Comentario sobre una de sus obras

La Locura en Buenos Aires por Samuel Gache. Trabajo premiado en el Concurso Científico celebrado por el Círculo Médico Argentino en el año de 1879. Buenos Aires. Imprenta de M. Biedma, Belgrano núm. 133 y 135. 1879. 208 ps.


La obra cuyo título encabeza estas líneas, no pertenece al género de esas publicaciones superficiales que con pretenciones de científicas suelen aparecer entre nosotros. Es, por el contrario, un trabajo serio, digno de la honrosa distinción que obtuvo en el concurso científico iniciado por el Círculo Médico.

Su joven autor ha abordado con entereza una de las más arduas cuestiones científicas, y sin retroceder ante las dificultades que a cada paso debió hallar, ha desarrollado su vasto —120→ tema de la manera más satisfactoria, pues sólo podemos reprocharle alguna falta de valor para tomar una posición definida o en el campo espiritualista o en el llamado materialista, que en pocas partes se tocan tan de cerca.

En el estudio de la locura se confunden el sicólogo y el médico; y en el análisis de esas extrañas aberraciones que privar al hombre del uso de su razón, tienen igual interés la ciencia y la ley. Las dolencias físicas constituyen con especialidad la esfera de acción del médico; pero la civilización ha entregado también a la ciencia el cuidado de los infelices dementes expulsados del seno de la sociedad. ¿Y el juez?

A cada instante se presentan casos en los cuales es necesario averiguar el estado mental de un individuo, en los cuales el estado de la inteligencia en un momento dado es de la más alta importancia jurídica. ¡El crimen y la locura! Cuánto no podría decirse sobre el misterioso enlace que liga la acción y el estado intelectual, la mano homicida y el cerebro delirante! Las bendiciones de la caridad caen hoy sobre la frente del demente y la ciencia le brinda sus auxilios. ¿Vendrá día en que la caridad tendrá también una palabra de consuelo para el criminal y la ciencia una palabra de esperanza? Plena convicción abrigamos que así sucederá, que en parte así ya está sucediendo, pues no debe creerse que los medios de que dispone la ciencia son únicamente materiales; no levantemos como símbolo —121→ de la medicina el mortero del farmacéutico ni repitamos con Molière:
sangrare, purgare et elistare
También el aire puro, el lecho limpio, el aseo personal, el trabajo, en una palabra la higiene y también las influencias morales, son potentes palancas que manejadas hábilmente dan resultados maravillosos.


Estas y muchas otras consideraciones se ligan al estado patológico, que constituye el tema del trabajo del Sr. Gache y que, a pesar de detalles en los cuales profesamos distinta opinión a la del autor, nos ha producido la más grata impresión. No podemos menos de adherirnos a la opinión del ilustrado jurado, que con más autoridad que nosotros determinó su valor: «Revela el autor mucho estudio en una materia verdaderamente difícil y digna de análisis». En efecto; si sería exagerar decir que el trabajo que nos ocupa es perfecto, hay sin embargo la más estricta justicia en decir que es digno de llamar la atención y ser estudiado detenidamente; tanto más teniendo presente que es el primer trabajo serio que se publica entre nosotros sobre esta materia.


El Sr. Gache ha inaugurado brillantemente su carrera científica, y cuando alcance triunfos mayores, recuerde que tuvimos una sincera palabra de aliento para el principiante. .