Es otro de los cientos de exalumnos de nuestra querida casa, y que brinda su enporme amor a toda la comunidad.
El padre Lorenzo de Vedia, único encargado de la parroquia Santa Elisa, en Constitución, es capellán en el hogar de ancianos Rawson Foto: LA NACION / Soledad AznarezSacerdotes que hacen milagros para atender sus parroquias
Una de cada cuatro iglesias está a cargo de un solo cura, con tareas pastorales y sociales
Una de cada cuatro iglesias está a cargo de un solo cura, con tareas pastorales y sociales
Todoterreno
La charla con Lorenzo de Vedia se interrumpe una, dos, tres veces. Cada chico que llega pasa a saludarlo; atiende el teléfono; resuelve la urgencia que aparece; indica qué hacer con esa mamá que llegó...
"Toto", como todos lo llaman, está al frente de la parroquia Santa Elisa, en Constitución, desde mayo de 2005. En sus 18 años como cura, es la primera vez que está solo y, aunque se las ingenia para estar en todos lados y no descuidar la parroquia, insiste en que lo ideal es el trabajo en equipo. Antes había estado varios años en la villa 21 de Barracas. "Cuando uno no está con otros sacerdotes, arma el equipo con laicos. Hay una visión de pastoral que se comparte por más chica que sea la parroquia, pero la dinámica es diferente", asegura "Toto". Apenas llegó, buscó a alguien que pudiera tener las puertas abiertas de la iglesia todo el día. Nadie que busca ayuda se va sin ella.
"Estando solo, falta la vida de comunidad, sobre todo frente a la hondura de las situaciones que vivimos; pero uno se las arregla", dice. En las 60 manzanas de su jurisdicción, están los neuropsiquiátricos Borda y Moyano, donde hay capellanes, el neuropsiquiátrico infantojuvenil Tobar García, el hogar de ancianos Rawson (donde es capellán), tres geriátricos y dos escuelas primarias, además de que su iglesia sostiene un comedor para 200 personas cada sábado.
Vedia es el encargado de la Pastoral Secundaria porteña, y profundizar su trabajo con los jóvenes es la gran deuda de estar solo. "Con ellos, se necesita mucho tiempo, y me gustaría estar más con los jóvenes", confiesa el sacerdote, de 43 años.
LA NACIÓN .Cultura Sábado 28.11.2009

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